martes, 28 de julio de 2009

Agroecosistemas

El Agroecosistema:
determinantes, recursos,
procesos y sustentabilidad
Los términos agroecosistema, sistema agrícola y sistema agrario han sido utilizados
para describir las actividades agrícolas realizadas por grupos de gente. Sistema de
alimentación, en cambio, es un término más amplio que incluye producción agrícola,
distribución de recursos, procesamiento y comercialización de productos dentro de
una región y/o país agrícola (Krantz 1974). Obviamente, un agroecosistema se puede
definir de muchas maneras, pero este libro se centra fundamentalmente en los sistemas
agrícolas dentro de pequeñas unidades geográficas. De este modo, el énfasis
está en las interacciones entre la gente y los recursos de producción de alimentos al
interior de un predio o incluso un área específica. Resulta difícil delinear los límites
exactos de un agroecosistema. Sin embargo, debería tenerse en mente que los
agroecosistemas son sistemas abiertos que reciben insumos del exterior, dando como
resultado productos que pueden ingresar en sistemas externos (Figura 3.1).
Una de las contribuciones importantes de la agroecología es llegar a algunos principios
básicos relacionados con la estructura y función de los agroecosistemas:
1. El agroecosistema es la unidad ecológica principal. Contiene componentes
abióticos y bióticos que son interdependientes e interactivos, y por intermedio de los
cuales se procesan los nutrientes y el flujo de energía.
2. La función de los agroecosistemas se relaciona con el flujo de energía y con el
ciclaje de los materiales a través de los componentes estructurales del ecosistema el
cual se modifica mediante el manejo del nivel de insumos. El flujo de energía se
refiere a la fijación inicial de la misma en el agroecosistema por fotosíntesis, su
transferencia a través del sistema a lo largo de una cadena trófica y su dispersión
final por respiración. El ciclaje biológico se refiere a la circulación continua de elementos
desde una forma inorgánica (geo) a una orgánica (bio) y viceversa.
3. La cantidad total de energía que fluye a través de un agroecosistema depende
de la cantidad fijada por las plantas o productores y los insumos provistos mediante
su administración. A medida que la energía se transfiere de un nivel trófico a otro se
pierde una cantidad considerable para la futura transferencia. Esto limita el número y
cantidad de organismos que pueden mantenerse en cada nivel trófico.
4. El volumen total de materia viva puede ser expresado en términos de su biomasa.
La cantidad, distribución y composición de biomasa varía con el tipo de organismo,
el ambiente físico, el estado de desarrollo del ecosistema y de las actividades humanas.
Una gran proporción del componente orgánico en el ecosistema esta compuesto
de materia orgánica muerta (DOM), en el cual la mayor proporción esta compuesta
de material de las plantas.
5. Los agroecosistemas tienden hacia la maduración. Estos pueden pasar de formas
menos complejas a estados más complejos. Este cambio direccional es sin embargoinhibido en la agricultura moderna al mantener monocultivos caracterizados por la
baja diversidad y la baja maduración.
6. La principal unidad funcional del agroecosistema es la población del cultivo.
Esta ocupa un nicho en el sistema, el cual juega un rol particular en el flujo de la
energía y en el ciclaje de nutrientes, aunque la biodiversidad asociada también juega
un rol funcional clave en el agroecosistema.
7. Un nicho dentro de un agroecosistema dado no puede ser ocupado simultánea e
indefinidamente por una población autosuficiente de más de una especie.
8. Cuando una población alcanza los límites impuestos por el ecosistema, su número
debe estabilizarse o, si esto no ocurre, debe declinar (a menudo bruscamente)
debido a enfermedades, depredación, competencia, poca reproducción, etc.
9. Los cambios y las fluctuaciones en el ambiente (explotación, alteración y competencia)
representan presiones selectivas sobre la población.
10. La diversidad de las especies esta relacionada con el ambiente físico. Un ambiente
con una estructura vertical más compleja alberga en general más especies que
uno con una estructura más simple. Así, un sistema silvicultural contendrá más especies
que en un sistema basado en el cultivo de cereales. De manera similar, un ambiente
benigno y predecible, alberga más especies que en un ambiente más impredecible
y severo. Los agroecosistemas tropicales muestran una mayor diversidad que
los templados.
11. En situaciones de cultivos que están aislados, las tasas de inmigración se
tienden a equilibrar con las tasas de extinción. Mientras más cerca esté el cultivo
isla a una fuente de población, mayor será la tasa de inmigración por unidad de
tiempo. Mientras más grande sea el cultivo isla, mayor será su capacidad de carga
para cada especie. En cualquier situación isla, la inmigración de las especies declina
a medida que más especies se establecen y menos inmigrantes representan nuevas
especies. Clasificación de los agroecosistemas
Cada región tiene una configuración única de agroecosistemas que son el resultado
de las variaciones locales en el clima, el suelo, las relaciones económicas, la estructura
social y la historia (Tabla 3.1). De esta manera, un estudio acerca de los
agroecosistemas de una región está destinado a producir tanto agriculturas comerciales
como de subsistencia, utilizando niveles altos o bajos de tecnología, dependiendo
de la disponibilidad de tierra, capital y mano de obra. Algunas tecnologías en los
sistemas más modernos aspiran a la preservación de recursos (dependiendo de insumos
bioquímicos), mientras que otras hacen hincapié en el ahorro de mano de obra
(insumos mecánicos). Los agricultores tradicionales, pobres en recursos generalmente
adoptan sistemas más intensivos, y hacen hincapié en el uso óptimo y reciclaje de los
recursos escasos.
A pesar de que cada finca es distinta, muchas muestran una similitud familiar y de
este modo se pueden agrupar como un tipo de agricultura o agroecosistema. Una
zona con tipos de agroecosistemas similares se puede denominar como una región
agrícola. Whittlesay (1936) reconoció cinco criterios para clasificar a los
agroecosistemas de una región: (1) la asociación de cultivos y ganado; (2) los métodos
para producir los cultivos y el ganado; (3) la intensidad en el uso de la mano de
obra, capital, organización y la producción resultante; (4) la distribución de los productos
para el consumo (ya sea que se utilicen para la subsistencia en la finca o para
la venta) y (5) el conjunto de estructuras usadas para la casa y facilitar las operaciones
de la finca.
Basados en estos criterios, en ambientes tropicales es posible reconocer siete tipos
específicos de sistemas agrícolas (Grigg 1974, Norman 1979):
1. Sistemas de cultivo itinerante.
2. Sistemas semi-permanente de cultivo de secano.
3. Sistemas permanente de cultivo de secano.
4. Sistemas arables bajo riego.
5. Sistemas de cultivos perennes.
6. Sistemas con ganado-cultivo (alternando cultivos arables con sembrado de
pasturas).
Claramente estos sistemas están siempre cambiando, forzados por la población
itinerante, la disponibilidad de recursos, la degradación ambiental, el crecimiento
económico o decaimiento, cambio político, etc. Estos cambios pueden ser explicados
por las respuestas de los agricultores a las variaciones en el ambiente físico,
precios de los insumos y productos, innovación tecnológica y crecimiento poblacional.
Por ejemplo la Tabla 3.2 ilustra algunos de los factores que influyen el cambio del
sistema de cultivo itinerante a sistemas permanentes más intensivos de agricultura
en Africa (Protheroe 1972).

Determinantes del agroecosistema que influyen el tipo de agricultura de cada región.
TIPO DE DETERMINANTES
Factores Físicos
Radiación
Temperatura
Lluvia, suministro de agua
(humedad, presión)
Condiciones del suelo
Declive
Disponibilidad de tierra
Biológicos
Plagas de insectos
y enemigos naturales
Comunidades de malezas
Enfermedades de plantas
y animales
Biota del suelo
Entorno de vegetación natural
Eficiencia de fotosíntesisModelos de cultivos
Rotación de cultivos
Socioeconómicos
Densidad de población
Organización social
Economía (precios, mercados,
capital y disponibilidad de crédito)
Asesoría técnica
Herramientas de cultivo
Grado de comercialización
Disponibilidad de mano de obra
Culturales
Conocimiento tradicional
Creencias
Ideología
División sexual del trabajo
Hechos históricos

Los recursos de un agroecosistema
Norman (1979) agrupó la combinación de recursos encontrados comúnmente en un
agroecosistema en cuatro categorías:
Recursos naturales. Los recursos naturales son los elementos que provienen de
la tierra, del agua, del clima y de la vegetación natural siendo explotados por el
agricultor para la producción agrícola. Los elementos más importantes son el áreadel predio, lo que incluye su topografía, el grado de fragmentación de la propiedad,
su ubicación con respecto a los mercados, la profundidad del suelo, la condición
química y los atributos físicos; la disponibilidad de agua subterránea y en la superficie;
pluviosidad promedio, evaporación, irradiación solar y temperatura (su variabilidad
estacional y anual); y la vegetación natural que puede ser una fuente importante
de alimento, forraje para animales, materiales de construcción o medicinas para
los seres humanos, influyendo en la productividad del suelo de los sistemas de cultivos
migratorios.
Recursos humanos. Los recursos humanos están compuestos por la gente que
vive y trabaja dentro de un predio y explota sus recursos para la producción agrícola,
basándose en sus incentivos tradicionales o económicos. Los factores que afectan
estos recursos incluyen: (a) el número de personas que el predio tiene que sustentar
en relación con la fuerza de trabajo y su productividad, la cual gobierna el superávit
disponible para la venta, trueque u obligaciones culturales; (b) la capacidad para
trabajar, influida por la nutrición y la salud; (c) la inclinación al trabajo, influida por
el nivel económico y las actitudes culturales para el tiempo libre; y (d) la flexibilidad
de la fuerza de trabajo para adaptarse a variaciones estacionales en la demanda de
trabajo, es decir, la disponibilidad de la mano de obra contratada y el grado de cooperación
entre los agricultores.
Recursos de capital. Los recursos de capital son los bienes y servicios creados,
comprados o prestados por las personas asociadas con el predio para facilitar la explotación
de los recursos naturales para la producción agrícola. Los recursos de capital
pueden agruparse en cuatro categorías principales: (a) recursos permanentes, como
modificaciones duraderas a los recursos de tierra o agua orientados hacia la producción
agrícola; (b) recursos semipermanentes o aquellos que se deprecian y tienen que
ser reemplazados periódicamente como graneros, cercas, animales de tiro, herramientas;
(c) recursos operacionales o artículos de consumo utilizados en las operaciones
diarias del predio, como fertilizantes, herbicidas, abonos y semillas; y (d)
recursos potenciales o aquellos que el agricultor no posee pero de los que puede
disponer teniendo que reembolsarlos en el tiempo, como el crédito y la ayuda de
parientes o amigos.
Recursos de producción. Los recursos de producción comprenden la producción
agrícola del predio como de los cultivos y el ganado. Estos se transforman en recursos
de capital si se venden y los residuos (cultivos, abono) son insumos nutrientes
reinvertidos en el sistema.
Procesos ecológicos en el agroecosistema
Cada agricultor debe manipular los recursos físicos y biológicos del predio para la
producción. De acuerdo con el grado de modificación tecnológica, estas actividades
influyen en los cinco procesos: energéticos, hidrológicos, biogeoquímicos,
sucesionales y de regulación biótica. Cada uno puede evaluarse en términos de insumos,
productos, almacenamiento y transformaciones.
Procesos energéticos
La energía entra en un agroecosistema como luz solar y sufre numerosas transformaciones
físicas. La energía biológica se transfiere a las plantas mediante la fotosíntesis
(producción primaria) y de un organismo a otro mediante la cadena trófica (consu-mo). A pesar de que la luz solar es la única fuente de energía principal en la mayoría
de los ecosistemas naturales, también son importantes el trabajo humano y animal,
los insumos de energía mecanizados (tales como el arado con un tractor). La energía
humana forma la estructura del agroecosistema, por consiguiente el flujo de energía
a través de decisiones acerca de la producción primaria y la proporción de esa producción
se canaliza a los productos para el uso humano (Marten 1986).
Los diversos insumos de un sistema agrícola: radiación solar, mano de obra, trabajo
de las máquinas, fertilizantes y herbicidas, se pueden convertir en valores energéticos.
Asimismo, los productos del sistema: vegetales y animales, también pueden
expresarse en términos de energía. Debido a que el costo y la disponibilidad de la
energía proveniente de los combustibles fósiles son cuestionables, los insumos y los
productos se han cuantificado para diferentes tipos de agriculturas con el objeto de
comparar su intensidad, rendimiento y productividad laboral y los niveles de bienestar
que estos proporcionan.
Se han reconocido tres etapas en el proceso de intensificación de la energía en la
agricultura (Leach 1976), de los cuales, hoy en día, se pueden encontrar ejemplos en
diferentes partes del mundo: (a) preindustrial, sólo con insumos de mano de obra
relativamente bajos; (b) semindustrial, con altos insumos de fuerza animal y humana;
y (c) totalmente industrial, con insumos muy altos de combustibles fósiles y
maquinaria. En los EE.UU. durante los últimos 50 años, se ha generalizado una disminución
en la capacidad humana, asociada a la rápida intensificación de la energía
en la explotación agrícola. Este proceso de intensificación ha sido también acompañado
por un aumento en la densidad de energía. Bayliss-Smith (1982) en su análisis
comparativo de siete tipos de sistemas agrícolas encontró que la eficiencia total de la
utilización de la energía (relación de energía) disminuye a medida que la dependen-
FIGURA 3.3. Relaciones de insumos, productos y energía de siete sistemas agrícolas. I. Sistema agrícola
tradicional en Nueva Guinea (sistemas de cultivos migratorios, huertos domésticos), II. Sistema de
explotación británico preindustrial (sistema de cereales/ovinos), III. Sistema agrícola de Java (huertos
de taro, cocoteros y pesca), IV. Sistema pre-Revolución Verde del sur de la India (caña de azúcar, arroz,
mijo, pastura de novillos), V. Postrevolución Verde del sur de la India (caña de azúcar, arroz, mijo y
pastura de novillos). VI. Predio colectivo Ruso (papas, cereales, pastura), VII. Agricultura británica
moderna (cereales, pastizales y pastos permanentes) (Bayliss-Smith 1982). cia de los combustibles fósiles aumenta. De este modo, en una agricultura
industrializada la ganancia neta de la energía proveniente de la agricultura es pequeña,
debido a que se gasta mucho en su producción (Figura 3.3).
La productividad de los cultivos arables también depende del tipo y cantidad de
subsidio de energía. La variación en los subsidios de energía y las etapas de intensificación
de la energía están claramente presentadas en la Tabla 3.3. Una comparación
entre las acumulaciones de energía para la producción de maíz en México y
Guatemala y aquellas en los EE.UU. revela un número importante de detalles. El
rendimiento de este último país es de alrededor tres a cinco veces más que en los
primeros. Además, a medida que la mano de obra se ha ido reemplazando progresivamente,
primero por la fuerza animal y luego por el combustible y la maquinaria, la
dependencia energética aumenta casi 30 veces y la relación insumo-energía/producción-
energía disminuye en forma significativa.
Procesos biogeoquímicos
Los principales insumos biogeoquímicos de un agroecosistema son los nutrientes
liberados del suelo, de la fijación del nitrógeno atmosférico por las leguminosas, de
la fijación de nitrógeno no simbiótico (que es particularmente importante en el cultivo
del arroz), de los nutrientes contenidos en la lluvia y en las aguas que fluyen
constantemente, de los fertilizantes y nutrientes en los alimentos comprados por seres
humanos, del forraje para el ganado o del abono animal.
Las salidas importantes incluyen nutrientes en cultivos y ganado consumidos o
exportados desde el predio. Otras pérdidas se asocian con la lixiviación más allá de
la zona de raíces, desnitrificación y volatilización del nitrógeno, pérdidas de nitrógeno
y azufre hacia la atmósfera cuando se quema la vegetación, los nutrientes perdidos
en la erosión del suelo causado por el escurrimiento o el viento y los nutrientes
en excrementos humanos o del ganado que el predio pierde. Además, existe un almacenamiento
bioquímico, que incluye al fertilizante almacenado y al abono acumulado,
junto a los nutrientes en la zona radicular del suelo, el cultivo establecido, la
vegetación y el ganado.
Durante la producción y el consumo, los nutrientes minerales se trasladan
cíclicamente a través de un agroecosistema. Los ciclos de algunos de los nutrientes
mas importantes (nitrógeno, fósforo y potasio), son bien conocidos en muchos
ecosistemas naturales y agrícolas (Todd et al. 1986). Durante la producción, los elementos
se transfieren del suelo a las plantas y animales y viceversa. Cada vez que la
cadena del carbono se rompe separándose por una diversidad de procesos biológi-cos, los nutrientes vuelven al suelo donde pueden mantener la producción de las
plantas (Marten 1986, Briggs y Courtney 1985).
Los agricultores sacan e incorporan nutrientes del agroecosistema cuando añaden
elementos químicos o fertilizantes orgánicos (abono o compost) o remueven la cosecha
o cualquier otro material vegetal del predio. En los agroecosistemas modernos,
los nutrientes se reemplazan con fertilizantes comprados. Los agricultores de bajos
ingresos que no pueden adquirir los fertilizantes comerciales, mantienen la fertilidad
del suelo recolectando materiales nutritivos fuera de los campos cultivados, por ejemplo,
abono recolectado en pasturas o recintos en los que se encierran los animales por
la noche. Este material orgánico se complementa con hojarasca y otros materiales
vegetales de los bosques cercanos. En regiones de América Central, los agricultores
esparcen anualmente hasta 40 toneladas métricas de humus por hectárea, sobre los
campos de hortalizas cultivadas en forma intensiva (Wilken 1977). Los materiales
vegetales de desecho se convierten en compost con los desechos domésticos y el
abono proveniente del ganado.
Otra estrategia para explotar la capacidad del sistema de cultivo es reutilizar sus
propios nutrientes almacenados. En los agroecosistemas sembrados intercaladamente,
la poca perturbación y los doseles cerrados promueven la conservación y el reciclaje
de nutrientes (Harwood 1979). Por ejemplo, en un sistema agroforestal los minerales
perdidos por los cultivos anuales son rápidamente absorbidos por los cultivos perennes.
Además, la propensión de algunos cultivos a quitar nutrientes, es contrarrestada
al agregar materia orgánica de otros cultivos. El nitrógeno del suelo puede aumentarse
al incorporar leguminosas en la mezcla y la asimilación del fósforo se puede incrementar,
de cierto modo, en cultivos con asociaciones de micorrizas. La diversidad
incrementada en los sistemas de cultivo se asocia generalmente con las zonas
radiculares más extensas, lo que aumenta la captura de nutrientes. La optimización
del proceso biogeoquímico requiere del desarrollo de una estructura del suelo y de
una fertilidad adecuada, dependiendo de:
Adición regular de residuos orgánicos
Nivel de actividad microbial suficiente como para asegurar el decaimiento de los
materiales orgánicos
Condiciones que aseguren la actividad continua de las lombrices de tierra y otros
agentes estabilizadores del suelo
Cobertura proteccional de la vegetación
Procesos hidrológicos
El agua es una parte fundamental de todos los sistemas agrícolas. Además de su
papel fisiológico, el agua influye en los insumos y las pérdidas de nutrientes a y
desde el sistema por medio de la lixiviación y la erosión. El agua penetra en un
agroecosistema en forma de precipitaciones, aguas que fluyen constantemente y por
el riego; se pierde a través de la evaporación, la transpiración, del escurrimiento y del
drenaje más allá de la zona de efectividad de las raíces de las plantas. El agua consumida
por la gente y el ganado en el predio puede ser importante (por ejemplo, en los
sistemas de pastoreo), pero generalmente es pequeña en cuanto a su magnitud.
El agua se almacena en el suelo, en donde es utilizada directamente por los cultivos
y la vegetación, en forma de agua subterránea que puede extraerse para el uso
humano, del ganado o de los cultivos y en almacenamientos construidos, tales como
estanques del predio. En términos generales, el equilibrio del agua dentro de un agroecosistema en particular,
se puede expresar como: S = R + Li - Et - P - Lo + So donde S es el contenido
de la humedad del suelo al momento de estudiarlo, R es el agua lluvia efectiva (agua
lluvia menos intercepción), Li es el flujo lateral de agua hacia el suelo, Et es la
evapotranspiración, P es la percolación profunda, Lo es el flujo de salida
(escurrimiento) y So es el contenido de humedad original del suelo (Norman 1979,
Briggs y Courtney 1985).
Todos estos factores son afectados por las condiciones del suelo, de la vegetación
y por las prácticas agrícolas. El drenaje y la labranza agrícola, por ejemplo, aceleran
las pérdidas por percolación profunda; la remoción de los cultivos aumenta la cantidad
de lluvia que llega al suelo y reduce la evapotranspiración; los cambios en la
estructura del suelo debido al control de residuos de labranza, la rotación de cultivos
o el uso de abonos afecta la tasa de percolación y el flujo lateral. Uno de los controles
principales de la acumulación de humedad en el suelo es ejercido por la cobertura de
los cultivos, puesto que influye en los insumos y en las pérdidas ejercidas hacia ycomo mulch, reduce las pérdidas de agua provenientes de la evapotranspiración y
aumenta los contenidos de humedad del suelo.
En la agricultura de secano es importante saber que cuando R es mayor que Et, la
zona de raíces se encuentra completamente cargada, definiendo así la temporada
efectiva de crecimiento de cultivos. Durante este período, el escurrimiento y el drenaje
pueden darse, influyendo en el nivel de lixiviación de los nutrientes solubles, la
tasa de erosión del suelo, etc. Dentro de la escala: R + Et/2 a R = Et/10, la maduración
y el crecimiento del cultivo dependen principalmente de la disponibilidad de la
reserva de agua del suelo o del riego (Norman 1979).
En la mayoría de las zonas tropicales de secano el potencial agrícola de la zona
depende de la duración de la temporada lluviosa y de la distribución de las precipitaciones
durante este período. Los climas satisfactorios para los cultivos son aquellos
en los que las precipitaciones exceden la evapotranspiración real durante por
lo menos 130 días y la extensión de un ciclo de crecimiento promedio para la mayoría
de los cultivos anuales. El número de meses húmedos consecutivos, es otro
criterio ambiental importante. El potencial para el cultivo secuencial (bajo condiciones
de secano) es limitado si existen menos de 5 meses húmedos consecutivos
(Beets 1982).
La lluvia es el principal determinante del tipo de cultivo adoptado en el sistema de
cultivos local. En Africa, en donde la precipitación anual es más de 600 mm, los
sistemas de cultivo se basan por lo general en maíz. En Asia tropical, donde la precipitación
es más de 1.500 mm/año con al menos 200mm/mes de lluvia durante tres
meses consecutivos, los sistemas de cultivo se basan por lo general en el arroz. Puesto
que el arroz necesita más agua que otros cultivos y debido a que es el único que
tolera las inundaciones, solo se planta en el momento de máxima precipitación. Con
el objeto de utilizar la humedad residual y las mayores intensidades de luz durante la
temporada seca (Figura 3.4), se puede plantar una combinación de cultivos en mesetas
al comienzo o al final de las lluvias. Los sistemas de cultivos mixtos como el
maíz y el maní, por ejemplo, a menudo utilizan mejor el final de la temporada lluviosa
(sistema II en la Figura 3.4.).
Otra posibilidad es la de combinar un sistema de cultivo doble y de relevo en el
que el arroz trasplantado se establece lo más temprano posible (sistema III en la
Figura 3.4.). Al arroz le siguen los caupíes cultivados utilizando técnicas de labranza
mínima y cucurbitáceas que se siembran posteriormente en relevo (Beets 1982).
Procesos sucesionales
La sucesión, el proceso por el cual los organismos ocupan un sitio y modifican gradualmente
las condiciones ambientales de manera que otras especies puedan reemplazar
a los habitantes originales, se modifica radicalmente con la agricultura moderna.
Los campos agrícolas generalmente presentan etapas sucesivas secundarias en
las que una comunidad existente es perturbada por la deforestación y el arado para
establecer en el lugar una comunidad simple, hecha por el hombre. La Figura 3.5a
ilustra lo que ocurre cuando la sucesión se simplifica con el establecimiento de los
monocultivos. En la agricultura convencional, la tendencia natural hacia la complejidad
se detiene utilizando productos agroquímicos (Savory 1988). Al sembrar
policultivos, la estrategia agrícola acompaña la tendencia natural hacia la complejidad;
el incremento de la biodiversidad del cultivo tanto sobre como debajo del sueloimita la sucesión natural y así se requieren menos insumos externos para mantener la
comunidad del cultivo (Figura 3.5b).
Procesos de regulación biótica
El control de la sucesión (invasión de plantas y competencia) y la protección contra
las plagas de insectos y enfermedades son los principales problemas en la mantención
de la continuidad de la producción en los agroecosistemas. Los agricultores han
usado diversos métodos en forma universal. Estos son: ninguna acción, acción preventiva
(usos de variedades de cultivos resistentes, manipulación de fechas de siembra,
espaciamiento en hileras, modificación del acceso de plagas a las plantas) o la
acción sucesiva (pesticidas químicos, control biológico, técnicas culturales). Las estrategias
ecológicas del control de plagas generalmente emplean una combinación
de estos tres métodos, que apuntan a hacer del campo un lugar menos atractivo para
las plagas, convirtiendo el ambiente en inadecuado para éstas pero favorable para los
enemigos naturales, interfiriendo con el movimiento de las plagas de un cultivo a
otro o alejándolas de los cultivos. Todos estos métodos se discutirán en los capítulos
13, 14 y 15, puesto que atañen al control de los insectos, malezas y enfermedades de
las plantas en los agroecosistemas.
Los científicos que perciben el agroecosistema como el resultado de la coevolución
entre los procesos sociales y naturales, establecen que los procesos ecológicos mencionados
corren paralelamente y son interdependientes con un flujo socioeconómico,
tal como el desarrollo y/o adopción de sistemas y tecnologías agrícolas que son elresultado de las interacciones entre los agricultores con sus conocimientos y su entorno
biofísico y socioeconómico. El entendimiento de esta coevolución y el patrón
de flujo paralelo e interdependiente provee la base para el estudio y el diseño de
agroecosistemas sustentables.

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